Diálogo

¿Hola? ¿Estás ahí? Parece que sí...

Llevaba días preocupada, pues pensé que me habías abandonado, y no, no voy a mentir: me siento fatal sin ti. Más sola de lo que siempre me he sentido.

Pero ahora parece que te descubro de nuevo y me doy cuenta de que siempre has estado presente. Y ahora más que nunca. Sólo estabas escondida durante unos días y estoy segura que era un descanso lo que te estabas tomando. Lo reconozco, últimamente te he hecho trabajar mucho. Quizás demasiado. Pero ten en cuenta que es todo lo que tenías que haber hecho hace años. No te estoy culpando, pero podrías haberte asomado por aquí un poco antes, claro que tampoco hay que olvidar que eres un tanto tímida... Por eso ahora lo estamos pasando un poco mal las dos, ¿sabes?

De todas formas, me alegro de que te hayas tomado estos días de vacaciones. Realmente te noto descansada. Hasta te veo más madura. Tienes mejor aspecto, un cierto aire de seguridad es lo que te noto... Aún así, no dejo de percibir esa invisible, casi imperceptible, corriente de perturbadora angustia llamada miedo. No me entiendas mal, pero creo que eso está bien. Tú sabes que si no tuvieras miedo no serías tú. Recuerda que el miedo es parte de lo que te impulsa a ser tú misma. Cuanto más miedo tienes, más eres tú. Has de dar las gracias por sentirlo. ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias otra vez!

Resumiendo, se te ve diferente, más serena, más fuerte que hace unos días. Es como si te estuvieras preparando para un nuevo principio. Pobres perdedores los que intenten ponerse en medio. Pobres perdedores... Tienen suerte de que sólo buscas tu libertad, y no les harás el daño que te gustaría hacerles ahora. Luego les verás como meras nubes de polvo pertenecientes al pasado y, aunque sigan a tu alrededor (siempre por detrás o a los lados, pero nunca por delante) no dejarán de ser
polvo. Por ahora, ya que has encontrado tu coraza, céntrate en lo más importante.

No voy a agobiarte más, pero entiende que siento pura alegría de haberte visto esta noche. Tan desnuda, tan fragil, y a la vez tan fuerte y decidida, que el miedo a que te rompas, se convierte en placer. Eres tan auténtica, viva, libre, tan ardiente y loca... No sé qué pasará con nosotras, conciencia, no lo sé.

1 comentario:

Lía dijo...

Ya se lo estoy diciendo a Hanjeliyo vía msn, y ahora te lo digo a ti. Os odio mucho muchísimo, porque me meto en vuestros blogs y me desmotivo de lo bien que escribís. Blagh. No deberías haber ocultado esto tanto tiempo.

Buh.

Onomatopeyas.

Mañana me pongo las pilas para intentar llegar algún día a estar a vuestra altura.