Rubik



Sin excusas y como único motivo la repulsión que me producía la entrada anterior, intento huir del borde de destruir este odioso rincón de necios apuntes sobre un tema que poco interesa. No me refiero a los que pierden su tiempo en leerlos, (después de lo que, estoy segura, me insultan) sino a mí misma. Dudo que haya ser humano sobre este planeta que no haya experimentado los sentimientos de inutilidad y desprecio orientados hacia su trabajo, su vida, su futuro, y su propia persona. Creo que está más que claro.
Sin mayor interés por nada, este blog corre el peligroso riesgo de caer en la más pura banalidad de los sucesos cotidianos que tienen lugar en esta vida. Absorbida por la cruel realidad que ha ido saliendo de todas partes, he perdido mi capacidad de fantasear e incluso de filosofar.
Lo que veo confirma cada vez más la lamentable teoría de que las personas se conforman con todo. Dado que nada tiene solución definitiva (excepto lo que puede pagarse con dinero) decidimos vivir en una dolorosa ilusión que cohibe nuestros verdaderos deseos, y creemos querer cosas que no son más que deseos acomodados al sistema de vida establecido y producidos por éste.
Yo lo imagino como un gran cubo en el que estamos todos. Todo en cuanto aspiramos está también dentro del cubo, por tanto todo es alcanzable y nunca se pierde la esperanza de conseguirlo, por lo que creemos ser felices. Este cubo, que no vemos, se ha convertido en parte de nosotros. Es el límite de nuestras ambiciones y pasiones, que hemos ido formando a lo largo de los siglos, creyendo saber lo que está bien y lo que está mal. Lo hemos asumido e interiorizado de forma tan incondicional que ha llegado a cegarnos ante el auténtico sentido de la vida. Me parece realmente de tontos lo que hacemos con ella: nos ceñimos a unas normas totalmente absurdas que lo único que hacen es limitarnos e impedirnos vivirla. ¿Qué importa que tu forma de ver las cosas no sea como la de todo el mundo? ¿Por qué se tiene miedo al que es diferente? ¿Es ésa la libertad de la que tanto hablamos?
A lo que me refiero es que perdemos gran parte de nuestra vida (o toda) en preocuparnos por cosas que no tienen ni el más mínimo sentido. Pero quizás sea la incertidumbre de nuestra existencia lo que nos haga chocar constantemente contra las paredes y en busca de soluciones inútiles. Para pasar el rato.

Sólo me queda deciros que hagáis lo que queráis. Os incito al más puro goce, a través de la plena satisfacción de lo que la gente suele llamar "caprichos".

Fragmentos casualemente liberados del caos de mis pensamientos

Escrito un día cualquiera

Cada tarde, cuando voy a clase, no dejo de asombrarme por el excepcional paisaje otoñal en el que está envuelto el edificio de la facultad. Miro atontada las doradas cúspides de los árboles y me pregunto por qué diablos tiene que ser ésta una estación "triste", cuando lo que nos regala es un precioso panorama. Sobre todo el que he podido descubrir este año. Lo único triste que no deja de recordarme en todo momento es que mis días pasan con la rapidez con la que caen las hojas. Y lo que es más triste es el poco provecho que saco de ellos, -cosa que viene claramente motivada por la completa ausencia de seriedad en mi vida- sí. Pero que conste que esta ausencia de seriedad no se debe a conformismos de ningún tipo, tan sólo a vagancia en estado puro. Vagancia jamás conocida. Lo nunca visto en Gran Hermano. . . En fin.





Escrito esta noche, hoy, ahora mismo.

Señoras y señores mayores, amas y amos de casa, jóvenes mozos y mozas, incompredidos adolescentes de orientación sexual incierta, pequeños revoltosos que ya tendríais que estar en la cama, bebés durmientes, perros, gatos, monos y leones de la selva, rosles y plantas cactáceas, sagrado césped de la Facultad de Ciencias de la Información, en fin, reinos animal, vegetal, hongos, protistas y moneras:

A todos ustedes me dirijo para daros la noticia de lo feliz que me siento por haberme decidido, por fin, a cambiar el panorama que por aquí había durante las dos últimas semanas (o más).
Es el único objetivo de esta entrada: renovar la imagen del sitio, porque ya estaba harta de mi infinita vagancia y, además, me daba vergüenza. Hay varios temas, tímidamente escondidos en remotos rincones de mi mente, que quiero poder liberar lo antes posible. Prometo que seré lo menos zángana que pueda y me esforzaré, ya que, en realidad, al único ser viviente al que le interesa que yo escriba, soy yo.

Vale ya. No hay más que decir por ahora. Te quiero

Diálogo

¿Hola? ¿Estás ahí? Parece que sí...

Llevaba días preocupada, pues pensé que me habías abandonado, y no, no voy a mentir: me siento fatal sin ti. Más sola de lo que siempre me he sentido.

Pero ahora parece que te descubro de nuevo y me doy cuenta de que siempre has estado presente. Y ahora más que nunca. Sólo estabas escondida durante unos días y estoy segura que era un descanso lo que te estabas tomando. Lo reconozco, últimamente te he hecho trabajar mucho. Quizás demasiado. Pero ten en cuenta que es todo lo que tenías que haber hecho hace años. No te estoy culpando, pero podrías haberte asomado por aquí un poco antes, claro que tampoco hay que olvidar que eres un tanto tímida... Por eso ahora lo estamos pasando un poco mal las dos, ¿sabes?

De todas formas, me alegro de que te hayas tomado estos días de vacaciones. Realmente te noto descansada. Hasta te veo más madura. Tienes mejor aspecto, un cierto aire de seguridad es lo que te noto... Aún así, no dejo de percibir esa invisible, casi imperceptible, corriente de perturbadora angustia llamada miedo. No me entiendas mal, pero creo que eso está bien. Tú sabes que si no tuvieras miedo no serías tú. Recuerda que el miedo es parte de lo que te impulsa a ser tú misma. Cuanto más miedo tienes, más eres tú. Has de dar las gracias por sentirlo. ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias otra vez!

Resumiendo, se te ve diferente, más serena, más fuerte que hace unos días. Es como si te estuvieras preparando para un nuevo principio. Pobres perdedores los que intenten ponerse en medio. Pobres perdedores... Tienen suerte de que sólo buscas tu libertad, y no les harás el daño que te gustaría hacerles ahora. Luego les verás como meras nubes de polvo pertenecientes al pasado y, aunque sigan a tu alrededor (siempre por detrás o a los lados, pero nunca por delante) no dejarán de ser
polvo. Por ahora, ya que has encontrado tu coraza, céntrate en lo más importante.

No voy a agobiarte más, pero entiende que siento pura alegría de haberte visto esta noche. Tan desnuda, tan fragil, y a la vez tan fuerte y decidida, que el miedo a que te rompas, se convierte en placer. Eres tan auténtica, viva, libre, tan ardiente y loca... No sé qué pasará con nosotras, conciencia, no lo sé.